Sexo en Chamberí

por Carlota Valdés

Carlota no ha muerto a pesar de su desaparición. Es como el Guadiana: aparece y desaparece según le va la vida.

Para empezar el año (aunque ya sea febrero casi) voy a hablar de los submundos, esos mundos raros que hay además de los universos de la gente normal y que muchas  veces no vemos. ¿Y cuál es el mundo de la gente normal? os preguntaréis. Pues el que ya decían en los años sesenta los franceses: metro-boulot- dodo o sea: metro/ curro/ dormir ( con unas cañas, un polvo y unas series de vez en cuando )

De un tiempo a esta parte le he visto obligada por falta de tiempo a ir a un gimnasio caro, de los mas caros y pijos de Madrid, por una razón de poco peso, la verdad: esta a cinco minutos de mi casa y era la única manera (a otros cinco minutos también está el más barato pero una con cincuenta tacos ya no está para pegarse por subirse a una elíptica ni por ponerse a la cola para usar un secador en vías de cortocircuito.

Ahora tengo la oportunidad de ver a los ricos en su hábitat, en la intimidad, puede decirse, que es como ver a los monos en la jungla. Allí no sienten vergüenza de su estatus ni tienen que pedir perdón por ser ricos.

Este gimnasio no se llama gimnasio. Se llama club. Huele tan bien que a veces el aroma se siente en la calle metros antes de entrar. No les
pregunto cuál es el ambientador que utilizan porque quizás lo pueda poner en casa y me vuelva yo también rica ..y no queremos eso.

Te reciben señoritas guapísimas que te dan la bienvenida con una sonrisa cuando llegas y te sonríen más aún cuando te vas.  A la entrada del club hay sillones mullidos y prensa económica, y un bar con comida orgánica y batidos verdes.. También hay esponjosas toallas que te dan a la entrada. El lugar donde se colocan las toallas siempre está lleno, lo que ofrece ciertamente una estampa como de paraíso: trescientas toallas blancas en un mueble de madera de pino, todas pulcramente dobladas y apiladas, perfectamente alineadas. Un derroche de algodón de rizo bueno. Sin embargo, esas toallas tienen alarmas porque se ve que los ricos también roban. Te dan una para la ducha y otra para la sala, para secarte el sudor. Yo al principio la llevaba pero es que nunca sudo. No se si por qué no me esfuerzo o porque no bebo agua y mi cuerpo no puede expulsar lo que no tiene. Ya bastante que hago pis no bebiendo, que tampoco lo entiendo,

En el club hay, además de taquillas, cajas fuertes, para que las señoras puedan dejar sus alhajas mientras entrenan (ahora se llama entrenar, lo de ir al gimnasio es cutre) En los vestuarios del club, que más parecen los de un hotel de cinco estrellas, hay secadores y planchas de pelo ghd, jacuzzi, sauna y baño turco y una zona de relax con música chillout o de ruidos de la naturaleza donde jóvenes abogadas en tanga despachan sus asuntos de trabajo por el móvil mientras pretenden relajarse en hamacas de metacrilato.

No se ven tetas, ni culos ni coños…no se como hacen pero las socias son reacias a mostrar su desnudez. Cuando se desvisten lo hacen ya con la
toalla puesta o salen de la ducha ya con el tanga puesto…pocos culos he visto en los meses que llevo.
Las conversaciones en los vestuarios son sobre las vacaciones, las bodas, las pre bodas y postbodas, lo pesadas que son las madres, lo engorroso que es sacar todas las cuberterías, cristalerías y vajillas en Navidad ..cosas así.

El otro día vi por primera vez a un gordo en la fuente del agua y me dieron ganas de abrazarle porque en el club tampoco hay gordos. Ni gordos ni tatuados ni gente en chándal. Los hombres del club están musculados pero en plan fino, es decir, ni mucho ni poco, lo justo para quemar sus comidas de una estrella Michelin, sus cerves, sus cachopos y sus estreses. Lo justo para mostrar unos discretos oblicuos y abdominales a sus citas Tinder.
Los hombres del club no miran con caras lascivas a las mujeres a pesar de que muchas están muy buenas y van casi desnudas ..la gente rica tampoco esta sexualizada. Eso es muy «noventas», muy reggetonero. La inapetencia sexual es el nuevo sexo.

Las mujeres en el club son todas guapas y espigadas. Tampoco vi nunca a una gorda..(la más gorda debo ser yo) Todas van con mallas push up y sujetadores deportivos. A nadie se le marcan las bragas. Todas están estupendas como si hubieran nacido ya en ropa de workout. Sus culos son lo que más me gusta. Hay que levantar unas pesas horribles con la tripa en una máquina que hay como de la Inquisición para tener esos culos pero imagino que luego les darán mucho uso.
Pero lo que en realidad más me fascina son sus coletas largas y lustrosas. En el club todas las chicas tienen pelazos por la cintura que se recogen en espesas coletas. Esas sí son colas de caballo, nunca mejor dicho. Yo me quedo embobada cuando estoy en la elíptica mirando los vaivenes de los culos y las coletas. Un culo así quizás lo podría tener yo si me lo currase; -pienso- pero una coleta así a no ser que me haga un trasplante de cabeza, pues no.

Comentando esto con mi hijo hemos llegado a la conclusión que las chicas ricas siempre tienen buen pelo..no ves a una niña rica con cuatro pelos de rata ni de broma. Todas pelazo. Yago dice que es porque esas chicas se alimentan mejor y han bebido más leche..y no lo había pensado pero igual si. Èl dice que a las de su colegio que  también es bastante pijo, les pasa lo mismo: a todas les crecen esas melenas de yeguas. Eso me recuerda cuando fui al Palacio de la Zarzuela y conocí a los Reyes (sí, si, hice eso ¿a que no lo parece?) y Letizia en un momento de la conversación nos dijo: «Leonor tiene muy buen pelo» y es verdad, la niña tiene pelazo..¿alguien conoce acaso a una princesa con mal pelo? A mi solo se me ocurre Charlene de Mónaco.

El club parece un cyber de ricos porque allí, en realidad, nadie va a hacer pesas ni máquinas ni abdominales; allí se va a wasapear, o a ver los stories. Tú cuando quieres ir a hacer tus cosas tienes que esperar a que el pijo que está en ese momento en la máquina acabe de chatear con la Tinder de turno. Y tú vas y le dices: oye ¿te queda mucho? y te contestan «Una serie». y tu piensas: pero si llevas aquí tres cuartos de hora, desgraciao. ¿en tu casa de Lagasca no hay wifi o qué? Lo mismo sucede en la sala esa donde la gente hace los ejercicios de suelo. Todas despatarradas mirando para el móvil y riéndose. De vez en cuando levantan una pierna o hacen una sentadilla, o se hacen un selfi, pero fundamentalmente allí se va a trastear con el móvil.

También hay dos o tres señoras de cincuenta de buen ver (entre las que me incluyo) que creen que van a ligar con un rico, cosa del todo imposible habiendo tantas niñas de veinte años como hay con los culos y las coletas esas. ¿Qué rico de cincuenta se fijaría en una de cincuenta? Si fuera un pobre de cincuenta podría ser…un rico siempre pica más bajo. Yo el año pasado aún me creía que me podía comparar con una de treinta; este año ya no. Prefiero compararme con las de sesenta y cinco. Mejor ser cabeza de ratón que cola de león.

Los entrenadores del club son también todos guapos y pijos. Seguro que hay una especie de oposición para entrar ahí. Están tremendos, tanto que me intimida un poco hablar con ellos. Cuando les preguntas algo, del tipo cómo funciona una maquina o lo que sea en vez de contestarte te dicen que sería mejor que cogieses el servicio de entrenador personal, que así sabrías cómo funciona todo mucho mejor y  cómo sacar partido a
todos los aparatos..y tu les dices ..»ya pero si a la pasta que ya pago le tengo que sumar los 50 euros la hora que cobras tú.».y el dice: «vale la pena»..y tu piensas «valdría pena por acostarme contigo no porque me enseñes a usar la maquina de chest press no se qué»
Porque en el club las máquinas se llaman en inglés y tienen pantallas y videos y están conectadas con tu móvil y te dan el desayuno y la merienda si.me apuras. En las cintas de correr puedes elegir entre ver la televisión, conectar con tu móvil o mirar recorridos con paisajes variados
como Roma de noche, los campos de la Provenza o el Gran Cañón…yo me los pongo pero me distraigo con los culos y las coletas..que ya viajo mucho.

En el club nadie suda y si suda no huele mal..debe ser también por la alimentación, lo tengo que consultar con Yago..ni aunque pongas la cara el el
sobaco de alguien vas a oler a sudor. Igual hay alguna operación de esto ya.

Volviendo al tema de los monitores también te dicen si quieres (y gratis) cosas como el porcentaje de grasa, la masa muscular que tienes
y tu edad metabólica. Yo fui al principio y me dijeron que tenía 35 años de edad metabólica, que podía estar orgullosa. No he querido volver a
preguntar mis datos porque como no me lo curro nada, seguro que mi masa muscular es la misma y he envejecido cinco años metabolicamente
hablando. Tampoco quiero preguntar por qué peso un kilo más. Me autoengaño pensando que es el músculo que me pesa pero quizás sean las
patatas fritas y las cervezas . Prefiero pensar que es músculo, preferiblemente del culo.

El el club un gran porcentaje de los socios son sudamericanos. El sudamericano rico daría para otro post. Mis favoritos son venezolanos y mexicanos..luego van los demás. El poderío de estas dos nacionalidades es impresionante. Las limpiadoras y limpiadores y los cuidadores del
vestuario también son todos también sudamericanos pero de otra clase, de los calladitos. El nuevo rico es escandaloso siempre, el currante es calladito, no vaya a ser. Algunas veces esto se invierte y entonces estallan las revoluciones y esas cosas.
En los vestuarios, los sudamericanos A tratan como de la familia a los B, en un gesto como de hermandad y confraternización. Tan lejos todos de sus países, pobtecitos..si en realidad todos son iguales. Extranjeros en tierra extraña.

Lo más raro del club es que hay una zona en donde hay libros y un par de sillones para leer..pero nunca vi a nadie leyendo, la verdad. Sin
embargo voy a dejar allí mis libros con mi número de teléfono escrito para que algún venezolano se ponga en contacto . Nunca se sabe. Ya os
contaré.

Pero lo más fascinante que me ha pasado allí fue ayer mismo. Iba yo cual desgraciada a hacer mis veinte minutos de cinta cuesta arriba, nivel escalada de montaña cuando me encuentro en el hueco que hay para poner la botella de agua un pedrusco cuajado de diamantes como doble, con un diamante central tipo huevo. Alguna se lo había dejado olvidado. (con un par de ovarios) Calculé yo que valdría unos 6.000 euros mínimo. Durante los veinte minutos que permanecí en la cinta al ritmo de Shakira, Miley Cyrus, Bud Bunny y compañía me devanaba yo los sesos pensando si quedarme el pedrusco (que no era exactamente robarlo), venderlo e irme con las ganancias a algún lado o entregárselo a las amables chicas de recepción. Decidí entregarlo porque desde hace pocos días soy cristiana (eso es otra historia que contaré más adelante).Empezar mi etapa de cristiana robando lo veía yo muy mal comienzo. Cuando estaba con el anillaco en la mano y lo iba a entregar a la de recepción no pude evitar probármelo. Me quedaba perfecto. Volví a pensar en quedármelo pero pensé en que en quince días publico una novela y no quiero acumular mal karma. Se lo di a la señorita a regañadientes pero le dije: «Si no lo reclama nadie esto es mío eh» «Por supuesto dijo ella…pero seguro que lo reclaman». Yo tengo la esperanza de que la próxima vez que vaya pasen dos cosas: o nadie lo haya pedido y me lo den a mi o que la persona que lo ha recuperado me deje un sobre con una gratificación de 1.000 euros para hacerme un modelado corporal y no volver más por allí.

Lo mejor es que me fui del gimnasio toda contenta de mi buena obra y cuando llegué a casa y le dije a mi hijo: «Mira lo que encontré hoy en la cinta de correr…» y le enseñé la foto, fue el niño el que me regañó: «Estas loca!!! ¿¿¿ Por qué no lo has cogido??? Creo que algo ha debido fallar en la educación que les he dado a mis hijos.

Igual sí, igual lo debería haber cogido porque en un gimnasio de ricos encontrarse tirado un anillo de 8.000 euros debe ser lo mismo que encontrarse una  pinza de pelo en un Basic Fit…más o menos .

Y la pregunta es ¿os hubierais quedado el anillo con todo lo relatado anteriormente?

 

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